Llego bastante despistado, no se para donde tirar, me dan ganas de escaparme de barrio, de distrito y si pudiera hasta de ciudad, descubro la colonia de S. Cristobal , 1948 aprox, de Secundino Zuazo (el de la casa de las flores) y pienso que parece una isla en este final de La Castellana con tanto cristal, y material gris.
He resistido la tentación de huir y me meto entre las torres, mucho cubo gris para sentarse, al final encuentro algo parecido a un banco (de sentarse) convencional, y dibujo la entrada de la torre más al sur, que se llama La Torre Bankia anteriormente conocida como Torre Caja Madrid, y antes como Torre Repsol, vete a saber como se llamará el día menos pensado, le flanquea la Torre PwC, anteriormente denominada Torre Sacyr Vallehermoso. Es como una crónica de las finanzas esto de los nombres de las torres.
Logro encontrar otro banco de piedra entre un parquecito de madroños, no hay mucha gente, no son horas, algunos paseando al perro, y poco más, supongo que cuando los madroños estén maduros bajaran todos los de las torres a consumir madroños cual osos golosos.
Se me acaba la tinta negra y me paso a la marronuzca, y también logro quedarme sin ella. Hubiera querido llegar hasta el cercano Hospital del Rey (actual Instituto de Salud Carlos III) que es muy recoleto, pero el famoso socavón que describe Ana me lo impide y aquí dejo el testigo para Joaquín.